lunes, 30 de agosto de 2010



Protestas en Plaza de Armas no paran

Como se trata de un ícono chileno, donde se fundó Santiago, las protestas no faltan en el centro de la capital. En tan sólo una semana, se vieron tres manifestaciones.

Por Nicole Geisse

Martes 24 de agosto. A las 19:00 hrs. pasó la masa de gente -principalmente jóvenes- que protestaban por la Termoeléctrica en Punta Choro, para luego seguir a la Moneda. Aparecen de la nada, se quedan un rato y se van igual de rápido como llegaron. Atrás sólo queda el olor a las bombas lacrimógenas, basura; papeles, botellas de vino, cajetillas, plantas rotas, la fuente de Simón Bolívar sucia. La peor parte le toca a los aseadores. Algunos contratados por la municipalidad de Santiago, otros por una empresa externa: Cordesan. Los del turno de la noche “se llevan la pega más fuerte” como dice Sergio Aro, quien comienza a trabajar en la mañana, para el segundo turno. Según él, ni la Municipalidad ni la junta de vecinos se meten en el tema de las protestas. Sólo aparecen cuando reclaman por la suciedad.

“La chica” encuentra una bomba

Pero el martes también fue encontrada una bomba por “La chica”, una indigente de unos treinta años que vive junto a su marido en la plaza. Por suerte pudo avisarles a los carabineros de turno, por lo que fue retirada a tiempo y la noticia se mantuvo bajo perfil.

El jueves 26, la plaza sirvió como punto de intermedio para la NEF, quienes venían desde Bulnes y siguieron marchando hacia la Moneda. Igual que en la protesta del día martes, los carabineros no se involucraron. No se vieron los típicos “guanacos” ni “zorrillos”. René Cabezas Bustos, el carabinero de turno, explica que hay dos tipos de protestas. Las pacíficas y las violentas. Las primeras son marchas de funcionarios, como profesores y médicos, que son personas más accesibles para dialogar y cuentan con la autorización de la intendencia metropolitana. Mientras no alteren el orden público, los carabineros no tienen problema en que marchen. Distinto es con las protestas violentas. René las explica como antisistémicas. “Quieren reprimir lo imprimible”. Dependiendo de la importancia de la marcha, se decide qué hacer en el momento. A pesar de que el martes no contaban con la autorización, los carabineros no alcanzaron ni a reaccionar. Como comenta Nino Cuevas, el guía turístico, en la plaza todo sucede rápido y espontáneo.

Sábado 28. Una vez más estaba el Partido Comunista, encabezado por Eduardo Artés. Promocionaban la marcha que se efectuará el viernes 3 de septiembre. “Bicentenario”: ¡nada que celebrar! Como siempre lo hacen, parten en Ahumada con Alameda. Al llegar a la plaza, dan a conocer sus propuestas por megáfono. Eduardo clasifica el lugar como interesante, apto para promocionar sus ideas.

En la tarde llegaron nuevamente protestantes en contra de la Termoeléctrica. Pero esta vez fueron sólo unas 300 personas.

Los residentes ya se resignaron a reclamar. Si viven cerca de la Plaza, deben ser abiertos de mente y aceptarlo todo, comenta Nino Cuevas. “Aquí se ve de todo”.